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miércoles, 6 de marzo de 2013

EL DISCURSO.


 
Un discurso es una reflexión. El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia nos ayuda a entender que un discurso es la facultad de usar la mente (el razonamiento) para reflexionar o analizar los antecedentes, principios, indicios o señales de cualquier asunto con el fin de entenderlo. Por lo tanto, cuando reflexionas, estás discursando, es decir, aplicando tu inteligencia, para entender un tema y hasta para ser capaz de explicarlo inteligentemente a otras personas. Es una tarea que realizas en el interior de tu mente, una línea de razonamiento que sigues al deducir los asuntos. 
Ahora bien, cuando expones los resultados de esas reflexiones, ya sea ante una o varias personas para proveerles la información o para que te ayuden a reflexionar aún más profundamente, decimos que estás presentando un discurso público o delante de ellas, lo que significa que los que te escuchan usan su inteligencia para entender lo que dices. Ese es el sentido principal que le damos en Oratorianet.com para diferenciarla claramente de la conferencia. 
Por lo tanto, un discurso es una línea de razonamiento que te ayuda a discernir o entender un asunto, así como para explicarlo a otros. Cuando lo haces delante de otros se llama discurso público, para lo cual le añades un comienzo que despierta el interés en lo que dirás, y una conclusión que mueva a actuar. 
Lamentablemente, aunque la historia está tachonada de discursantes y discursos, algunos que pudieran parecer notables desde un punto de vista meramente intelectual, hoy suele comentarse que la sociedad en casi todas partes parece haber entrado en crisis. No falta quien saque a relucir el asunto del liderazgo eficaz, ya sea promocionándose y erigiéndose personalmente en un líder, o llamando atención a la necesidad de proponer a alguien, quien a su vez nuevamente se valdrá del discurso para captar adeptos. 
No obstante, el discurso no debería ser necesariamente una herramienta asociada con el poder. También la utilizan los maestros para impartir instrucción, incluidos los que capacitan al personal de las empresas. De hecho, si todos los padres de familia se valieran de los principios que rigen el arte de preparar y presentar discursos, lo cual implica familiarizarse con ciertos principios de motivación y relaciones humanas, seguramente lograrían mejores resultados al comunicar sus enseñanzas a sus hijos. 
También se valen del discurso los vendedores, las secretarias, los médicos, abogados, ingenieros, científicos, periodistas y demás profesionales y técnicos que sirven a la comunidad de muchas otras maneras en toda clase de puestos de responsabilidad, que no necesariamente van tras el poder político, religioso o comercial. En otras palabras, el discurso bien empleado es en sí mismo una herramienta eficaz de comunicación, y el que algunos lo hayan utilizado exclusivamente con el objetivo de manipular, acumular poder o dominar a otros denota lo peligroso que puede resultar en manos de gente inescrupulosa, inmodesta o carente de humildad. 

BIBLIOGRAFIA.
                  BARONE LUIS ROBERTO, RODRIGUEZ CARLOS EDUARDO (1999) “Enciclopedia estudiantil de la gramática y la lengua” Ed. Rezza, León Gto. Méx.

martes, 5 de marzo de 2013

EL DISCURSO


EL DISCURSO
El discurso es objeto de estudio de distintas direcciones de investigación, las que, en consecuencia, lo definen y abordan de acuerdo con sus particulares intereses teóricos o aplicados. Por otra parte, es un ámbito de trabajo en el que se hace particularmente difícil establecer límites nítidos con otras disciplinas; Teun van Dijk (2000) señala el carácter esencialmente difuso del concepto de discurso y observa su presencia ubicua en las humanidades y las ciencias sociales, razón por la cual lo define como un campo intrínsecamente interdisciplinario. Este autor identifica tres enfoques principales en los estudios sobre el discurso:
1.     los que se concentran en el discurso “mismo”, es decir, en las estructuras del texto y la conversación;
2.     los que estudian el discurso y la comunicación como “cognición”, y
3.     los que se concentran en la estructura social y la cultura.
Por razones de espacio, es imposible abarcar aquí el espectro completo de las distintas direcciones de investigación. Hemos tratado en xxx algunos enfoques relevantes centrados en las estructuras y funcionalidades textuales, que prestan un interés preferencial al texto escrito (la lingüística del texto y la lingüística funcional sistémica); en este apartado, nos referimos sucintamente a un enfoque que también privilegia la modalidad escrita y que ha tenido gran difusión en nuestro medio: la escuela francesa de Análisis del Discurso. Por otra parte, incluimos información esencial sobre una dirección que despierta un interés importante en la actualidad, el Análisis Crítico del Discurso. Por otra parte dedicamos dos apartados a las corrientes que se ocupan de estudiar la conversación y las interacciones orales: el Análisis de la Conversación, que se origina en la sociología norteamericana y el Análisis del Discurso, con distintas vertientes, según lenguas y tradiciones. En tanto que las distintas direcciones del análisis del discurso intentan asignar niveles a fragmentos de habla y luego formalizar las reglas de combinación de las unidades en estructuras jerárquicas superiores, o describir los datos para ordenarlos en categorías elaboradas por el enfoque particular, el análisis de la conversación no parte de categorías teóricas preestablecidas, sino que se centra en el material empírico e intenta descubrir (no imponer) el orden y regularidad en las interacciones.

LA TECNOLOGÍA, ¿Aliada o enemiga de los niños??



Tecnología, ¿aliada o enemiga de los niños?

Foto: Alec Couros/Flickr
“Los niños de ahora no son como los de antes”, “Ya vienen con 'el chip' integrado” y “Es que no lo entiendo” son algunas de las frases que algunos padres emplean debido a los problemas de conducta que llegan a enfrentar al educar a sus hijos.
“Los niños actualmente son niños hiperestimulados por los medios de comunicación, son ‘niños tecnológicos’ que crecen con la carencia constante de los papás por cuestiones laborales y con una exigencia muy alta de padres y maestros”, considera la doctora en Educación, Gaby Soulé Egea.
Los efectos se traducen en trastornos de conducta: los niños se muestran estresados y ansiosos, dice la especialista y autora del libro Papás especiales, para niños especiales.
A simple vista los niños pueden impresionar a los adultos debido a la facilidad con que utilizan gadgets y navegan por internet, aunque esa “sensación” desaparece cuando se observa que a cambio han perdido otras habilidades propias de su edad.

CELULAR CONTRA BICICLETA
Un estudio de la firma AVG Technologies del 2011 revela que niños de 2 a 5 años tienen más conocimiento de la tecnología y del uso de internet que de actividades como andar en bicicleta, nadar o atarse las agujetas de los zapatos.
La encuesta, realizada a 2,200 madres de Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa, señala que 19% de los niños podía utilizar una aplicación de smartphone, pero sólo 9% era capaz de atarse los zapatos, 25% sabía abrir una ventana de navegador contra 20% que nadaba sin ayuda.
Y es que la web ha sustituido a la televisión en la generación que nació en un mundo virtual, donde los niños de seis a 11 años navegan en promedio dos horas por día, de tres a cuatro días por semana, apunta un estudio realizado en América Latina por el canal de televisión Cartoon Network.
Las cifras refieren que 88% de los niños forman parte de alguna red social, a pesar de que la edad para hacerlo generalmente es a partir de los 13 años.
LOS EFECTOS
La exposición a la tecnología no es el único factor que puede afectar el crecimiento de un niño, también influye el ritmo de vida al que están expuestos, pues duermen poco y cumplen con una serie de tareas nuevas, como horarios de clase más amplios y actividades extracurriculares, apunta la doctora Soulé.
Los pequeños pueden presentar problemas de conducta en la escuela o casa y que pueden estar mal diagnosticados con un posible trastorno de déficit de atención, hiperactividad o problemas de aprendizaje cuando en realidad es la falta de contacto humano.
“Es muy importante que los papás tengan una presencia real con sus hijos, que jueguen con ellos y dejen de lado la saturación de la ‘mano electrónica’, donde los papás están con la Blackberry y los niños con su celular y/o videojuego”, afirma la especialista.
CÓMO AYUDARLOS
El punto de partida es observar la conducta de los niños para detectar posibles cambios de conducta, pues en ocasiones por la edad, no tienen la capacidad de expresarse adecuadamente.
Es esencial mantener una comunicación de al menos 15 minutos al día con los niños; “es de suma importancia la cantidad y calidad del tiempo”, señala la doctora.
Valorar cuáles cosas son viables o inviables para cada edad, en el sentido de las actividades extracurriculares y las altas expectativas hacia ellos.
Respetar sus tiempos de juego, de imaginación y horas de sueño, así como balancear su alimentación